Me gusta especialmente lo de esta empresa porque demuestra que no es magia lo de las grandes multinacionales, sino un empleo de los recursos adecuados de la forma adecuada. ¿A qué viene este filosofeo? Bueno, pues a que una empresa británica de muebles parece haber dado con el misterio del mueble de diseño y barato, pero encima con un mejor servicio. Su nombre es Unto This Last, nombre no muy comercial sacado de un libro de John Ruskin escrito en 1860 que abogaba por el retorno a los pequeños artesanos para humanizar las industrias. Está situada en el East End londinense, en Brick Lane, y al igual que Ikea ofrecen precios muy bajos y muchos de sus productos ebalados en paquetes planos.
Todo se ensambla y se fabrica a nivel local y el diseño es verdaderamente innovador. En la fabricación emplean lo último en software 3D para diseñar las piezas y producir muebles innovadores pero baratos, vendiéndolos directamente a los consumidores sin intermediarios. Se hacen pedidos a medida en una semana pero a precios de fabricación en masa, Gran parte de las sillas, estantes, mesas, camas… están hechas de contrachapado de abedul, material elegido por su ligereza y sostenibilidad, ya que toda la madera procede de bosques cultivados en Letonia y Finlandia. Además al hacer las piezas a la orden, los clientes pueden elegir entre diversos acabados y tamaños, como por ejemplo sillas adaptadas a personas con requerimientos especiales de altura o anchura. La idea realmente novedosa es el concepto de micro-fabricación, que elimina prácticamente los stocks y el uso de almacén, implica menos gastos de transporte y embalaje y al mismo tiempo ofrecen al cliente más posibilidades de elegir y a precios bajos. Todo ello redunda además en una menor contaminación y en el gasto en “productos de aquí” que muchos consumidores prefieren hacer, consiguiendo llegar a este nicho de potenciales compradores. Sin duda, una gran idea de negocio en tiempos de Ikea.