Customizar es el futuro
Es la gran tendencia de los últimos dos años, y además es atractiva porque es como muy espontánea si es que hoy este adjetivo cabe para definir algo. Digamos que no ha sido muy dirigido o marcado por las marcas, pero una vez más las marcas y cabezas pensantes se dan cuenta del potencial que tiene el DIY (do it yourself) para hacerles amar los productos a los consumidores y sentirlos más suyos. Ahora es cuando vamos más que al DIY a la amada Imitation of Life tan preferida por nuestra generación, gusta más lo aparentemente espontáneo pero perfectamente orquestado y diseñado que lo auténtico y genuino de verdad (sólo importa la estética). Fruto de esta “masificación” de la customización tenemos ejemplos variados como los que siguen. Oprah Windfield puso de moda unas bandas customizables para el pelo llamadas T and Me que además donan un 20% a causas benéficas que están causando furor, se pueden comprar decoradas o decorables. Enlazando con la tendencia de que los niños son el centro del universo para sus “megapapis”, tenemos dos buenas propuestas de customización. Por un lado las corbatas customizables para que lleven los pintarrajos del niño de turno, encontrables en ArtTie. Por el otro los de Ralph Lauren que han sacado un kit de customización de polos igualmente para niños cansinos y padres pijos que se creen librepensadores por llevar al crío con el polo de 60 euros hecho una mierda de garabatos que por lo demás se irán con unos cuantos lavados. Sellitos, pinturitas… al final no es customizar, es pintar en las opciones que ellos te ofrecen. Finalmente en esta pequeña ristra de ejemplos de customización me gustaría reseñar el ejemplo de Skinit, una web que ofrece la posibilidad de poner pegatinas de vinilo en tu dispositivo electrónico para personalizando. Puedes elegir los que existen o poner tu propio diseño, imitando esas versiones limitadas que sacan algunas marcas de dispositivos (especialmente de móviles). En fin, la customización que nos lleva irremediablemente a la imitation of life. Del DIY al IOF.
