Las 20 celebrities más sonadas de 2008 en USA

A mí el famoseo pues la verdad es que me importa lo justo, no me siento nada fascinado por el colorín y tal, pero sí que me fascina el hecho de convertirse en celebrity en Estados Unidos. Más aún, no tanto convertirse en sino mantenerse como tal. Esta lista la vi por TrendHunter y me encantó, así que por eso la coloco hoy aquí. Y lo curioso, y de ahí este post, es que lo más fácil es mantenerse en el candelabro que diría la otra por cosas malas o extravagantes y no por ser bueno en lo tuyo. Y también a modo de curiosidad, como no podía ser de otra forma en este mundo machista que todos fomentamos, es más fácil que saquen algo malo de una mujer y que le ponga en boca de todos que de un hombre. No creo que alguien dude que si a Paris Hilton le pillan con el choto (perdón, coño) al aire en un descuido será mucho más criticada que el Presidente Bush leyendo un cuento infantil al revés.

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Marcas: las nuevas productoras

Estamos en unos momentos de incertidumbre para la industria musical, tanto es así que de hecho ni Madonna vende muchas copias de su último disco (normal porque creo que su intestino difícilmente podría haber procesado una mierda peor que ésta). Por eso el papel que tenían antes las productoras están empezando a desempeñarlo de un tiempo a esta parte las marcas comerciales. Nike, Procter&Gamble, Bacardi, Heineken… Ponen el dinero, las promociones, los conciertos y lo que haga falta, con tal de poder colar su imagen de marca de forma omnipresente e incluso fomentar el tryvertising en todos sus eventos. De esta forma los artistas ya no generan tanto con los discos como con este tipo de tours, que era con lo que menos sacaban con los contratos tradicionales de sus discográficas. Podéis ver más sobre esto en el Ney York Times.

Estadísticas que engañan

En los últimos tiempos multitud de sitios web (incluído éste) ofrecen la oportunidad de suscribirse por RSS, agregar contenidos al Facebook o hacer un follower en el Twitter. Es tan sencillo como hacer click y todo está hecho, y precisamente esta facilidad a la hora de hacerlo es la que nos dice que no se puede uno fiar de las estadísticas que arrojan estas nuevas facilidades de la Web 2.0 . Ni tampoco del número de instalaciones de una aplicación en Facebook por ejemplo, porque luego uno coteja todos los datos con el número de visitas real que recibe el sitio y no guarda relación con el número de personas suscritas. No es que lo diga yo, lo dice un crack como Fred Wilson en Silicon Alley Insider. Para leer un poco más recomiendo visitar el artículo.