Britney Spears: el éxito de una campaña basada en el fracaso
Después de salir bailando más bien fondona y con menos ritmo que mi adorada Olvido Gara (Alaska vamos), esta chica sigue estando de moda por aquello de que va a pedir disculpas, o eso se rumorea. Debe ser que se mosqueó porque hasta despidió a su estilista. El caso es que esta chica es un ejemplo de cómo provocar un Buzz tan intenso que nos dure una semana hasta provocar dolor de cabeza. Y lo más importante, cómo provocar ese buzz en torno a su personaje a través de algo tan negativo como hacer una actuación patética.
Es increíble lo mucho que llama la atención ver y vivir en primera persona el declive de una celebridad, ver cómo toca fondo tipo Nicole Ritchie o Kate Moss, y cómo luego vuelven a ascender de sus propias cenizas como un ave fénix. Es un lavado de cara a fin de cuentas pero público, aprovechando hasta en ese instantes el tirón del personaje, incrustándolo en la cultura popular.
Lo cierto es que viendo el vídeo de la entrega de premios en el que apareció cantando, todo parecía pensado para que su actuación patética hiciera que la entrega de premios diera la vuelta al mundo. Ahora se redime, cambia de estilista, empezará a vomitar o dejar de comer, y dentro de unos meses reaparecerá fantástica con cara de eterna pre-adolescente y con una mini-cintura a lo Victoria Beckham. No exagero, es un modelo perfecto de cómo llamar la atención por la desgracia, cuando todos los demás se empeñan en convencernos de que deben brillar por ser los mejores en todo, es una estrategia inteligente.
Por último y para quien no viera el esperpento de actuación que hizo la muchacha con sus lorcillas, ahí va:
