Graffiti inverso: limpiar sin permiso
Apareció en el New York Times hace poco, la verdad hace falta ser un poco friki y un poco artista, pero de verdad me parece una idea enormemente original. El problema es que puedes ganarte la enemistad de gentuza, macarras y pandilleros de medio pelo en general pero bueno.
La cosa es sencilla, consiste en tomar un muro lleno de papeles y anuncios, grafitis sucios unos encima de otros, y borrarlo y limpiarlo todo para sacar a la luz la superficie originaria. Una vez se tiene ese material a la luz, se realiza una inscripción en plan minimal, porque el principal protagonista es el medio, no el dibujo.
Según el artista Paul Curtis, que ha puesto esta propuesta en la calle, su intención es poner en debate el arte callejero, y sacar a la luz si la gente realmente tiene un problema con que se ensucie (en este caso limpie) la calle, o si realmente bajo esto hay un rechazo social a la expresión cultural del individuo.
Muy interesante me parece, y desde luego PAUL ESTÁS INVITADO A MADRID!!!
